El Refugio Ártico se encuentra enclavado en las montañas de Fleinvaer, Noruega. Esta extraordinaria obra arquitectónica atrae a artistas de todo el mundo que buscan “desconectar para conectar”. Se utilizó revestimiento de Kebony para el exterior por su fiabilidad y durabilidad en el duro clima invernal. La construcción del elemento suspendido requirió una planificación importante para la resistencia al viento y a las inclemencias meteorológicas, y era imprescindible construir una estructura sostenible y sin necesidad de mantenimiento. Kebony también fue la selección de material perfecta porque se integra a la perfección con el paisaje noruego, aportando una sensación de armonía natural.